Jun 8, 2026
👤 Sergio Ferrer Fernàndez

Tipos de burletes para ventanas correderas: guía técnica de sellado

En el diseño y prescripción de una ventana corredera, el burlete es uno de los elementos que con mayor frecuencia se infravalora en fase de proyecto. Sin embargo, su correcta especificación determina directamente la clase de permeabilidad al aire del sistema, el rendimiento acústico del cerramiento y la durabilidad de las prestaciones de estanqueidad a lo largo del ciclo de vida del edificio. En proyectos de obra nueva, rehabilitación o grandes contratos de suministro, seleccionar el tipo de burlete adecuado no es un detalle constructivo menor: es un criterio técnico que condiciona el cumplimiento normativo y la satisfacción del cliente final.

Importancia de elegir el tipo de burlete adecuado para ventanas correderas

La ventana corredera trabaja bajo un principio mecánico diferente al de la ventana practicable: la hoja desliza sobre guías y no comprime el burlete frontalmente como en un sistema oscilobatiente. Esto implica que el sellado en sistemas correderos está sometido a un desgaste continuo por fricción y que la geometría del burlete debe ser compatible con el movimiento de la hoja sin comprometer la estanqueidad en posición cerrada.

Para instaladores, empresas de reformas y constructoras, un burlete mal especificado tiene consecuencias que van más allá del fallo estético: genera reclamaciones por corrientes de aire, incrementa las pérdidas energéticas del cerramiento y puede comprometer la certificación energética del edificio. Para arquitectos y proyectistas, la memoria de carpintería debe recoger explícitamente el tipo de burlete y su clase de permeabilidad, no solo el material del marco.

Influencia en el aislamiento acústico y la eficiencia térmica del cerramiento

El burlete interviene de forma directa en dos de los indicadores técnicos más exigidos en proyectos actuales:

  • Permeabilidad al aire (EN 12207): un burlete en buen estado y correctamente especificado permite alcanzar las clases 3 y 4, mientras que un burlete deteriorado o sobredimensionado puede degradar el sistema a clase 1 o 2, incumpliendo los requisitos del CTE DB-HE en zonas climáticas D y E.
  • Aislamiento acústico (Rw): los caminos de flanqueo a través de juntas permeables pueden restar entre 4 y 10 dB al aislamiento global del conjunto ventana. El burlete es el primer elemento de defensa frente a la transmisión aérea del ruido en el perímetro de la hoja.
  • Transmitancia térmica del hueco (Uw): la infiltración de aire por juntas deficientes aumenta las pérdidas energéticas reales del cerramiento por encima de los valores teóricos calculados, afectando tanto a la calificación energética como al confort del usuario final.

Tipos de burletes para ventanas correderas de aluminio y sus características

Los sistemas de ventanas correderas de aluminio utilizan habitualmente cuatro familias de burletes, cada una con una geometría, un material base y una aplicación específica. La elección entre ellas debe partir del análisis del perfil receptor, las condiciones de uso y las prestaciones exigidas.

Burletes de cepillo o felpas: el estándar en sistemas deslizantes

La felpa o burlete de cepillo es el elemento de estanqueidad de referencia en ventanas y puertas correderas. Está formada por un soporte rígido de polipropileno o aluminio con filamentos de polipropileno o nailon orientados verticalmente, cuya densidad y longitud determinan las prestaciones del conjunto.

Sus características técnicas más relevantes para proyectos profesionales son:

  • Rozamiento reducido: permite el deslizamiento de la hoja sin incrementar la fuerza de maniobra por encima de los límites de la norma EN 13115 (≤ 100 N en operación normal), aspecto crítico en sistemas de gran formato o automatizados.
  • Adaptabilidad dimensional: la compresión de los filamentos absorbe tolerancias de fabricación y deformaciones del marco por temperatura, lo que la hace especialmente adecuada para perfiles de aluminio con dilataciones diferenciales.
  • Variantes con lámina central de polipropileno: incorporan una película rígida entre los filamentos que mejora sensiblemente la estanqueidad al aire y reduce la transmisión acústica. Recomendada cuando se exige clase de permeabilidad 3 o superior.
  • Medidas estándar de canal: 3,5 mm, 5 mm, 7 mm y 9 mm de ancho, con alturas de felpa entre 5 y 12 mm. La especificación errónea de la medida de canal genera juegos o exceso de fricción que deterioran la junta en pocos meses.

La felpa es el burlete que más directamente afecta a la calificación de permeabilidad al aire del sistema. En las ventanas correderas de aluminio de Macrisal, la selección del tipo y medida de felpa forma parte del proceso de ingeniería de cada serie.

Burletes de EPDM y caucho: máxima estanqueidad al aire y agua

El EPDM (etileno-propileno-dieno de monómero) es el elastómero de referencia en carpintería arquitectónica de aluminio por su excepcional resistencia al envejecimiento, los rayos UV, el ozono y los ciclos térmicos. En ventanas correderas, su uso se concentra en las juntas de los perfiles fijos (marcos perimetrales) y en los cierres de encuentro entre hojas.

  • Hardness Shore A entre 40 y 80: los burletes más blandos (40–55 Shore A) se utilizan en zonas de contacto con el vidrio para amortiguar impactos y garantizar hermeticidad; los más duros (60–80 Shore A) en juntas perimetrales del marco donde se requiere estabilidad dimensional.
  • Resistencia al agua (EN 12208): los perfiles de EPDM correctamente comprimidos permiten alcanzar clases E750 o E900 en ensayo de estanqueidad al agua, valores necesarios en fachadas con alta exposición a precipitaciones y viento simultáneo.
  • Temperatura de trabajo: entre -40 °C y +120 °C, lo que garantiza prestaciones constantes en todas las zonas climáticas del territorio español.
  • Compatibilidad química: el EPDM es incompatible con aceites minerales y lubricantes de silicona. En instalaciones donde se aplican lubricantes al carril, debe verificarse la compatibilidad del producto con el elastómero.

Burletes de espuma autoadhesiva

Los burletes de espuma —habitualmente de polietileno (PE) o EPDM celular— con respaldo autoadhesivo son una solución de sellado complementario o de rehabilitación, no un componente de diseño primario en sistemas correderos de nueva instalación.

En contextos profesionales, su aplicación más frecuente es:

  • Sellado de holguras residuales en rehabilitaciones donde no es viable sustituir el perfil receptor.
  • Mejora puntual de la estanqueidad en uniones entre marcos y premarcos.
  • Protección temporal durante el transporte y almacenamiento de ventanas en obra.

Limitación técnica relevante: la espuma autoadhesiva no es adecuada como burlete deslizante en el carril de una ventana corredera. Su compresión bajo la hoja en movimiento provoca despegue del adhesivo, deformación permanente y pérdida de estanqueidad en pocas semanas. Su uso debe restringirse a juntas estáticas.istalamiento y los herrajes seleccionados.

Burletes de silicona: resistencia a temperaturas extremas y rayos UV

Los burletes extruidos de silicona ofrecen el mayor rango de temperatura de trabajo de todas las familias (-60 °C a +200 °C) y una resistencia al envejecimiento superior al EPDM en aplicaciones con exposición solar intensa y continua. Su uso en ventanas correderas se concentra en geometrías de perfil específicas donde se requiere sellado en condiciones climáticas extremas.

  • Translucidez y acabado estético: a diferencia del EPDM negro, la silicona puede extruirse en distintos colores, lo que permite una integración visual superior en carpintería de colores claros o anodizados.
  • Coste: entre un 40 y un 80 % más caro que el EPDM equivalente, lo que limita su uso a proyectos con requisitos específicos de durabilidad extrema o exposición solar.
  • Compatibilidad con lubricantes: la silicona es químicamente inerte frente a la mayoría de lubricantes sintéticos, lo que la hace preferible en sistemas automatizados con mantenimiento periódico del carril.
Tipo de burlete Material Aplicación principal Clase permeabilidad alcanzable Vida útil estimada
Felpa / cepillo simple PP / Nailon Junta deslizante hoja-marco Clase 2–3 8–12 años
Felpa con lámina central PP + film PP Junta deslizante, alta estanqueidad Clase 3–4 10–15 años
EPDM macizo Elastómero EPDM Junta perimetral marco fijo Clase 3–4 20–25 años
EPDM celular EPDM espuma Sellado complementario estático Clase 1–2 5–10 años
Espuma autoadhesiva PE Polietileno espuma Rehabilitación / sellado estático Clase 1 3–5 años
Silicona extruida Silicona VMQ Exposición extrema / automatismos Clase 3–4 > 25 años

Valores orientativos. Las prestaciones reales dependen del sistema de perfil, la compresión de diseño y las condiciones de instalación.

Factores clave para elegir los tipos de burletes para ventanas correderas

La selección del burlete no puede realizarse de forma independiente al sistema de perfil. Un burlete de altas prestaciones instalado en un canal inadecuado o en un sistema de cierre sin la presión de contacto suficiente no mejora las prestaciones respecto a una solución estándar bien especificada. Los tres factores técnicos que deben analizarse de forma conjunta son los siguientes.

Compatibilidad con el canal del perfil de aluminio

Cada serie de perfil de aluminio extruido define canales con dimensiones nominales específicas (ancho, profundidad y ángulo de abertura) para alojar el burlete. La norma de referencia para geometrías de canal en carpintería de aluminio es la EN 12365-1 (componentes de guarnición para ventanas, puertas y fachadas).

Los errores más frecuentes en obra son:

  • Sustitución por medida incorrecta: un canal de 5 mm de ancho que recibe una felpa de 3,5 mm genera un juego excesivo que elimina la función de sellado. Un canal de 3,5 mm con una felpa de 5 mm impide el correcto alojamiento y provoca extrusión del burlete bajo la presión de la hoja.
  • Mezcla de materiales en rehabilitación: sustituir una felpa original de polipropileno por una de nailon en el mismo canal puede aumentar el coeficiente de rozamiento y dificultar la maniobra hasta superar los 100 N exigidos por la norma EN 13115.
  • Ausencia de retención mecánica: algunos canales incorporan pestañas de retención que fijan el soporte del burlete por encaje a presión. Si el burlete de reposición no tiene el perfil de soporte compatible, puede desalojarse por vibración o ciclos térmicos.

Por este motivo, en proyectos de gran volumen o rehabilitación de parque existente, conviene trabajar directamente con el fabricante del sistema de perfiles para garantizar la trazabilidad de los componentes de estanqueidad.

Nivel de exposición al viento y clasificación de permeabilidad

La norma EN 12207 establece cuatro clases de permeabilidad al aire para ventanas (de 1 a 4, siendo 4 la más estricta). El CTE DB-HE 2019 exige, en función de la zona climática y del uso del edificio, valores mínimos de permeabilidad que deben reflejarse en la memoria de carpintería del proyecto.

 

Zona climática CTE Permeabilidad máxima exigida Clase EN 12207 mínima Tipo de burlete recomendado
A, B ≤ 27 m³/h·m² (100 Pa) Clase 2 Felpa simple o EPDM celular
C ≤ 9 m³/h·m² (100 Pa) Clase 3 Felpa con lámina central o EPDM macizo
D, E ≤ 3 m³/h·m² (100 Pa) Clase 4 Felpa laminada + EPDM macizo perimetral

En fachadas con exposición directa al viento predominante o en plantas altas de edificios en altura, la presión dinámica puede multiplicar por 3 o 4 las condiciones de ensayo estándar. En estos casos, el proyectista debe especificar sistemas ensayados a presiones superiores (clase C5 o C4 según EN 12211) y verificar que el burlete mantiene su funcionalidad bajo dichas cargas.

Durabilidad y resistencia al desgaste por fricción continua

A diferencia de las ventanas practicables, donde el burlete trabaja fundamentalmente en compresión estática, en los sistemas correderos el burlete deslizante (felpa) está sometido a un número elevado de ciclos de maniobra. La norma EN 12400 establece un mínimo de 10.000 ciclos de apertura y cierre para ventanas de uso residencial estándar, y 25.000 ciclos para usos terciarios intensivos.

Los factores que aceleran el desgaste de la felpa en correderas son:

  • Presencia de partículas abrasivas (arena, polvo de obra) en el carril, que actúan como lija sobre los filamentos. En proyectos en entornos urbanos contaminados o zonas costeras con aerosol salino, es especialmente relevante el mantenimiento y limpieza periódica del carril.
  • Lubricación insuficiente del carril, que incrementa el rozamiento por encima de lo previsto en el diseño del sistema y provoca deformación permanente de los filamentos.
  • Sobrecargas mecánicas por alineación incorrecta de la hoja o deformación del marco, que concentran el desgaste en zonas puntuales de la felpa.

Desde el punto de vista del prescriptor, especificar burletes con certificación de ciclos según EN 12400 y exigir fichas técnicas con datos de desgaste es la forma más eficaz de garantizar que las prestaciones del sistema se mantienen durante la vida útil prevista del edificio.

Preguntas frecuentes sobre tipos de burletes para ventanas correderas

¿Cuál es el mejor burlete para aislar del ruido en una corredera?

En sistemas correderos, la felpa con lámina central de polipropileno es la opción que mejor combina función deslizante y mejora acústica. La lámina actúa como barrera adicional frente a la transmisión aérea del ruido en la zona del carril, que es el punto de mayor debilidad acústica en una corredera. No obstante, para instaladores y proyectistas que trabajan en proyectos con requisitos acústicos exigentes (Rw > 35 dB), la mejora del burlete debe ir acompañada de un vidrio laminar acústico y de una perfilería de clase de permeabilidad 4, ya que el burlete por sí solo no puede compensar las limitaciones acústicas inherentes al sistema deslizante.

¿Cómo saber qué medida de felpa necesita mi ventana de aluminio?

La medida de canal del perfil receptor es el dato determinante. En la mayoría de los sistemas de perfiles de aluminio para correderas, el canal de felpa tiene un ancho nominal de 3,5 mm, 5 mm o 7 mm, y la longitud de la felpa (su altura) oscila entre 5 y 12 mm. La forma más fiable de identificar la medida correcta es consultar el catálogo técnico del fabricante del perfil o medir físicamente el canal con calibre. En proyectos de gran volumen, recomendamos solicitar al fabricante de la ventana la referencia exacta del burlete de serie para garantizar compatibilidad y disponibilidad de repuesto durante toda la vida útil del edificio.

¿Cuándo es necesario sustituir los burletes para recuperar la eficiencia?

Los síntomas técnicos que indican que el burlete ha llegado al final de su vida útil funcional y debe reponerse son: infiltración de aire perceptible en el perímetro de la hoja con la ventana cerrada, aumento de la fuerza de maniobra por encima de los 100 N, presencia de suciedad o humedad en el carril asociada a pérdida de estanqueidad, y deformación permanente o rotura de los filamentos de la felpa. En el contexto de un mantenimiento técnico preventivo —como el que se establece en contratos de facility management o en el plan de mantenimiento del edificio— se recomienda la inspección anual del estado de los burletes y su sustitución antes de que el deterioro afecte a otros componentes del sistema.

¿Qué diferencia hay entre un burlete de cepillo con lámina central y uno simple?

El burlete de felpa simple está formado únicamente por el soporte y los filamentos de polipropileno o nailon. El burlete con lámina central incorpora una película de polipropileno rígido orientado verticalmente entre los filamentos, que divide el canal en dos compartimentos estancos. Esta lámina cumple tres funciones técnicas: reduce el paso de aire entre los filamentos en condiciones de presión diferencial, disminuye la transmisión acústica por la junta y evita que partículas de polvo y suciedad penetren directamente al interior. La diferencia de prestaciones en términos de permeabilidad al aire puede suponer el salto de clase 2 a clase 3 en el mismo sistema de perfil, lo que en zonas climáticas C, D y E puede ser determinante para el cumplimiento del CTE DB-HE.

¿Cómo influye el burlete en la calificación energética de la ventana?

El cálculo de la transmitancia térmica del hueco (Uw) según la norma EN ISO 10077 incluye un término de corrección por permeabilidad al aire que afecta directamente a las pérdidas energéticas totales del cerramiento. Un burlete en buen estado que mantiene la clase de permeabilidad de diseño permite que el Uw real del cerramiento se aproxime al valor teórico calculado. Por el contrario, un burlete deteriorado puede incrementar las infiltraciones de aire hasta valores equivalentes a una permeabilidad de clase 0 o 1, lo que en la práctica puede suponer un consumo de calefacción y refrigeración hasta un 20–30 % superior al previsto en el certificado energético. Para empresas de reformas y gestores de edificios, la sustitución preventiva de burletes es una de las intervenciones con mejor relación coste-beneficio energético en rehabilitaciones de envolvente.

Cómo optimizar el sellado de tus ventanas correderas con Macrisal

Asesoramiento técnico para la elección de sistemas de estanqueidad

La especificación de los sistemas de estanqueidad es una decisión técnica que debe tomarse en paralelo a la elección del perfil, no a posteriori. En Macrisal trabajamos con instaladores, empresas de reformas, constructoras y estudios de arquitectura desde la fase de prescripción, garantizando que cada sistema de ventana —ya sea de las series de ventanas correderas de aluminio o de las ventanas correderas de PVC— incorpora el tipo y medida de burlete correcto para las prestaciones exigidas.

El servicio técnico de Macrisal puede aportar:

  • Verificación de la clase de permeabilidad al aire del sistema completo (perfil + burlete + vidrio) con referencia al ensayo EN 12207.
  • Recomendación de burlete en función de la zona climática del proyecto, el porcentaje de huecos en fachada y los requisitos acústicos.
  • Documentación técnica para memoria de carpintería y justificación de cumplimiento del CTE DB-HE y CTE DB-HR.
  • Ficha de mantenimiento del sistema de estanqueidad para su inclusión en el libro del edificio o en el plan de mantenimiento del activo.

Fabricación con componentes de alta gama para profesionales

Como fabricante de ventanas de aluminio en Barcelona con más de 40 años de experiencia, Macrisal suministra exclusivamente a profesionales del sector: instaladores, arquitectos, empresas de reformas y constructoras. Todas nuestras series de ventanas correderas se fabrican con burletes de primera calidad, con fichas técnicas de producto que certifican el cumplimiento de las normas EN 12365, EN 12207 y EN 12208.

Para proyectos de gran volumen o con requisitos técnicos específicos, trabajamos con pliegos de condiciones personalizados que garantizan la trazabilidad de los componentes de estanqueidad desde la fabricación hasta la puesta en obra. Nuestro catálogo de ventanas de aluminio incluye la especificación técnica completa de cada sistema, con los datos de permeabilidad, estanqueidad al agua y resistencia al viento obtenidos en ensayo.

Si estás trabajando en un proyecto y necesitas asesoramiento técnico sobre el sistema de estanqueidad más adecuado, contacta con nuestro departamento de proyectos para obtener una propuesta técnico-económica adaptada a las exigencias específicas de tu obra.

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